Escapadas

Alcalá del Júcar, más que turismo rural en el pueblo más bonito de Albacete

Hace unos años visitamos Alcalá del Júcar, en Albacete. La idea era hacer algún deporte de aventura y disfrutar de un fin de semana de relax, sin más pretensiones. Sin embargo, nada más llegar a la localidad castellanomanchega, mientras conducíamos por una serpenteante carretera, nos dimos cuenta que ese pueblo era diferente. Y efectivamente lo fue, porque para nosotros Alcalá del Júcar se convirtió desde ese día en el pueblo más bonito de Albacete (¿y de Castilla-La Mancha?).  No en vano, la localidad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1982, algo de lo que no pueden presumir muchas.

Lo que más llama la atención de Alcalá del Júcar es que está emplazado sobre una enorme roca a orillas del río Júcar (de ahí su nombre). Las casas del pueblo han encontrado su lugar a lo largo de la ladera y se distinguen por su color blanco. Sus calles estrechas, con cuestas empinadas, que terminan en el castillo, antiguamente fortaleza islámica, dejan una postal difícil de olvidar.

Alcalá del Júcar es un lugar ideal para hacer una escapada de fin de semana. Lo es porque está rodeado de naturaleza, hay muchas actividades para realizar y lugares interesantes que ver, todo ello en un ambiente tranquilo…¡Y porque no es complicado encontrar una casa rural con barbacoa a compartir entre varios que haga que el fin de semana sea completo!

Rafting, barranquismo…

Precisamente, nosotros, que éramos siete personas, optamos por esa opción, aderezada con algunas actividades. Entre otras cosas, decidimos hacer rafting y senderismo, además de, lógicamente, descansar.

Tras buscar en internet, dimos con un compañía, Turiaventura, que nos ofreció un pack bastante completo que incluía dos días de casa rural, el rafting, una visita guiada por el pueblo y una yincana con otros grupos por 89 euros.

Ahora hemos visto que sigue siendo igual, solo que hay que elegir entre la visita y la yincana. También hay posibilidad de hacer barranquismo o cosas más tranquilas como paseos en piraguas o paintball.

En ese sentido, todo fue perfecto. Estuvo muy bien organizado, con buenos monitores y además tuvimos tiempo de sobra para ver el pueblo, disfrutar de la naturaleza, dormir, hacer varias barbacoas…

Qué ver en Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar no es muy grande y la realidad es que lo podemos ver sin problema en una tarde, pero insistimos que lo ideal es estar un fin de semana si nuestro objetivo es desconectar de la rutina.

¿Y qué hay que ver? Ya de por sí el entorno impresiona, pero si queremos ver cosas en concreto podemos subrayar cuatro:

-La plaza de toros: No es una plaza de toros cualquiera. Es una de las más antiguas de España y una de las más curiosas, ya que tiene forma irregular, similar a un estadio romano de la época de los gladiadores.

El puente romano: Situado en la parte central del pueblo, divide el casco antiguo de la parte más moderna. Es llamado “romano” por su apariencia, no por su origen ni por su estilo, como otros muchos puentes en España.

El castillo: En lo alto de la ladera, llama la atención nada más llegar. Está edificado en la ladera de la montaña y todo el pueblo gira en torno a él. Es un buen ejemplo de arquitectura islámica, con un torreón pentagonal y dos torres pequeñas de planta circular, en tres alturas. La entrada cuesta 2 euros.

Las cuevas del Diablo y del rey Garadén: Cuevas excavadas en la montaña que cruzan de un lado a otro y cuya función era bélica hace siglos. A partir de 1905 fueron usadas con el objetivo de ser usadas como corrales, palomares y alacenas. Hoy en día se han restaurado, gracias a Juan José Martínez, conocido como El Diablo (secretario de Turismo de Alcalá del Júcar y personaje singular), y podemos encontrar un bar y una discoteca. Merece la pena verlas. Lo mejor, las vistas.

Desde las cuevas del diablo se puede acceder a la cueva del rey Garadén porque están comunicadas entre sí. Si no vamos con entrada, el precio es de 3 euros e incluye una consumición.

Otros consejos 

Y si esto no sabe a poco tenemos a tiro de piedra el Paraje natural del Tranco del Lobo y el Parque natural Hoz del Júcar.  Podemos hacer muchas rutas por nuestra cuenta, ya sea en bici o haciendo senderismo, sin necesidad de guía. (Hay más información aquí)

Os recomendaríamos también restaurantes, pero la verdad es que el hecho de que la casa tuviese barbacoa hizo que comiésemos todos los días buena carne y aperitivos varios, acompañados de cervezas y vinos de la región, más allá de un par de cervezas que nos tomamos en un bar del pueblo.

No obstante hay unos 10-15 establecimientos en Alcalá del Júcar para comer y tomar algo. Lo mismo sucede con los alojamientos. Hay bastante variedad, sobre todo en lo que se refiere a casas rurales. No es un pueblo ‘sin nada’, vamos.

La mejor opción para llegar a Alcalá del Júcar es el coche, porque si no las combinaciones no son muy buenas.

Desde Madrid se tarda unas 3 horas aproximadamente en llegar al pueblo y hay tres alternativas para ir, aunque lo mejor es ir por la A-3 y luego seguir la CM-332 y CM-3254 hasta CM-3201, ésta última casi llegando al pueblo.

Desde Valencia el trayecto es de menos de dos horas (1 hora y 50 minutos) y desde Alicante un poco menos.

Más información en la web del Ayuntamiento de Alcalá del Júcar

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general