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Escapada a Lanzarote (sur): nuestra experiencia con información y consejos

Desde hace tiempo teníamos pendiente hacer una escapada a Lanzarote, sobre todo para conocer el Parque Nacional de Timanfaya y disfrutar de sus increíbles paisajes volcánicos.

Hace menos de un año visitamos Tenerife, una isla que nos conquistó y a la que esperamos volver dentro de no mucho, y ahora Lanzarote ha ratificado la que ya habíamos dicho: que las Islas Canarias son un paraíso que no tiene nada que envidiar a ningún lugar en el mundo.

Viajar a Lanzarote no es excesivamente caro. Hay que tener además en cuenta que hace buen tiempo los doce meses del año (apenas llueve y la temperatura mínima en invierno no suele bajar de los 13 grados) y podemos elegir los días que mejor nos vengan sin tener que esperar a verano. Nosotros lo hemos hecho en junio, pero cualquier otro momento será acertado.

A Lanzarote vuelan diferentes compañías ‘low cost’ como Ryanair o Iberia Express, por lo que hay un amplio abanico de precios y horarios. A nosotros en concreto el vuelo nos salió muy económico porque teníamos Avios acumulados y lo adquirimos a través de Iberia (aunque estaba operado por Iberia Express), pero si no nos hubiese costado unos 90 euros ida y vuelta por persona.

Como siempre os decimos, lo mejor es que busquéis los vuelos con antelación y a ser posible que evitéis los meses de julio y agosto, cuando hay más turismo.

En cuanto al alojamiento optamos por el Sol Lanzarote, de la cadena Meliá, con todo incluido. Sinceramente, necesitábamos descansar y era lo que más se adaptaba a nuestras necesidades. El hotel está en la playa de Matagorda, muy cerca de Puerto del Carmen y de Arrecife y, a su vez, muy cercano al aeropuerto. Os reconocemos que pillamos una muy buena oferta que en julio y agosto es complicado conseguir, pero en Lanzarote hay una amplia oferta de alojamientos que se adaptan a todos los bolsillos. En ese sentido, como sucede en general en todo Canarias, los precios están muy por debajo de lo que por ejemplo podemos encontrar en Baleares. Así, es posible encontrar en pleno mes de julio alojamientos por menos de 40 euros la noche para dos personas.

Esa cercanía de la que os hablamos nos permitió coger taxi tanto a la llegada como a la vuelta al aeropuerto y que solo tuviésemos que pagar 10 euros. No obstante hay autobuses que desde el aeropuerto parten para casi todos los puntos importantes de la isla y, si no es el caso, los taxis no son caros respecto a otras ciudades españolas. Eso sí, no hay ni Uber ni Cabify.

Puerto del Carmen

Obviamente lo mejor es alquilar un coche nada más poner un pie en tierra, pero el hecho de no estar muchos días y de optar por un turismo más tranquilo hizo que descartásemos esa vía. Así que si el motivo de vuestro viaje es relajaros y hacer excursiones puntuales, o tenéis muchos días de vacaciones en la isla que os van a permitir tener tiempo de sobra, os recomendamos coger el transporte público y hacer alguna excursión de las muchas compañías que operan en la isla y que, en general, funcionan muy bien.

Volviendo al alojamiento, comentaremos algunas cosas de forma breve. El Sol Lanzarote es un cuatro estrellas, no de sobresaliente, pero sí de notable, muy accesible y con paradas de bus cercanas. La playa de Matagorda, de arena fina dorada, está enfrente y eso es un punto muy a favor. En contra está que se oyen los aviones, a pesar de que las habitaciones estaban bien insonorizadas (dormimos sin problemas) y que hay mucha familia inglesa con niños con todo lo que eso implica. La calidad del buffet estuvo bien para lo que pagamos, aunque echamos de menos algo más de variedad en las comidas y el resto del todo incluido es correcto, sin bebidas premium que se pagan aparte y con snacks para picar a lo largo del día no demasiado saludables. Faltaba fruta.

Por la noche hay espectáculos todos los días y hay actividades para todos los públicos, pero se agradece que a partir de las 0:00 horas no se oiga ningún ruido.

Lo que si que no nos gustó, aún sabiendo que es difícil controlar y que pasa en muchos hoteles, es que hay gente que ocupa todas las hamacas de la piscina a primera hora colocando su toalla (si pides una al hotel debes dejar un depósito) y luego se desentiende. El hotel, por muchos carteles que hay prohibiendo esa práctica, no hace mucho para remediarlo y, aunque en junio (cuando viajamos) no es problema, imaginamos que en julio y agosto debe ser un infierno.

Salvando este aspecto, en lo que se refiere al personal, al trato, todo fue positivo. En eso no hay reproches.

Es un hotel (y es algo que se extrapola a toda la zona) con un turismo muy familiar y de parejas, así que si lo que queréis es ir con vuestros amigos de fiesta olvidaros: es una zona residencial sin mucho ambiente.

Desplazamientos, playas…

Una vez os hemos contado esto, pasamos a hablar de nuestra experiencia de viaje: lo que vimos, las playas, como nos desplazamos, etc.

Lanzarote es una isla que se recorre en coche perfectamente, de sur a norte, pero como ya os hemos dicho nosotros optamos por tirar de transporte público para ir a Puerto del Cármen, a Arrecife o a Teguise, que son algunas de las localidades más turísticas y cercanas. Además recurrimos a una excursión organizada para ver Los Hervideros, el Timanfaya y Yaiza, entre otros lugares, y usamos patinete eléctrico de alquiler para disfrutar del largo paseo que teníamos frente al hotel para disfrutar de las vistas (del mar, del atardecer…) y que fue una buena experiencia adicional al viaje.

Timanfaya

Resumiendo, los desplazamientos por la isla se pueden hacer sin problema a los principales lugares en la tradicional ‘guagua’ (autobús), que es algo que preocupa mucho a la gente que no tiene carné o que no quiere alquilar coche por el motivo que sea. Eso sí, para llegar al Timanfaya o a otros lugares más remotos no queda más remedio que coger una excursión porque si no el trayecto será más que complicado, teniendo que tirar de autobuses y taxi que dispararán el precio (salvo que se pacte y en el taxi vayan cuatro personas por ejemplo para dividir el coste).

Para llegar tanto a Puerto del Cármen como a Arrecife y a Teguise utilizamos la línea 3 de autobús, además de la 12 (que solo funciona los domingos hacia el mercadillo de Teguise), en una y otra dirección. Os preguntaréis si funciona bien el transporte. Pues bien, funciona perfectamente y las frecuencias son buenas. El coste mínimo del billete es de 1,40 euros y aumentará en función de los kilómetros de la ruta. Nosotros pagamos siempre en efectivo al conductor, aunque en la estación de Arrecife podemos adquirir una tarjeta monedero para no tener que ir siempre con dinero en efectivo.

Deciros, eso sí, que Google Maps no funciona en la isla a nivel de transporte público, por lo que os recomendamos la app Moovit, que además indica en tiempo real lo que queda de espera para que llegue el autobús. Ya habíamos utilizado la app alguna que otra vez en otros destinos, pero aquí es la mejor alternativa y funciona de diez. Simplemente ponéis el lugar en el que estáis y a donde queréis ir y la app obra la magia de deciros el autobús que debéis coger, lo que tardaréis hasta vuestro destino, etc.

Como os indicamos en el titular del post, aquí nos vamos a centrar en la zona sur de Lanzarote, que es la que conocemos mejor, aunque ya os decimos antes de meternos en faena que las excursiones a la Cueva de los Verdes y a los Jameos del Agua son dos de los imprescindibles que hay que hacer, sin olvidar el Mirador del Río, en el norte.

Pero vayamos por orden. ¿Qué tal están las playas? Una de las primeras preguntas que se hace el turista. Las playas de Lanzarote son en general buenas y muy bonitas y la mayoría son de arena. Nosotros teníamos la de Matagorda enfrente, pero andando apenas un poco teníamos la Playa de los Pocillos, en la que es casi imposible tener a alguien al lado por la extensión de la misma. El hecho de que no sea una isla con un exceso de construcciones y habitantes también contribuye a ello. Aquí hay que decir que el tema de urbanismo está más o menos controlado y salvo excepciones, como un hotel que rompe el paisaje por ejemplo en Arrecife (y del que luego os hablaremos), se han cuidado de proteger mucho las cosas.

Ahora, ya os advertimos que el agua del mar está fría (estamos en el Atlántico) y según la zona el viento puede amargarnos un poco el día de playa. Eso sí, nada que no se solucione con un parapeto o una playa o cala algo más tranquila (que las hay). De hecho, en Puerto del Carmen hay múltiples calas entre rocas donde el viento es menor (playa Chica por ejemplo). También tenemos más al sur la preciosa Playa del Papagayo (quizás la más bonita de la isla), resguardada del aire, protegida por las paredes de los acantilados, Playa Mujeres y Playa Blanca (línea 161 de autobús, con trasbordo o no y caminando a pie depende de la zona a la que vayamos).

Playa del Papagayo

Tampoco podemos olvidar las excelentes playas de Costa Teguise, otro de los puntos turísticos de la isla. Aún así, a nosotros nos encantó la Playa de los Pocillos. El hecho de que mida más de un kilómetro es un punto a favor y su arena fina también. Además hay restaurantes y comercios por la zona que van a evitarnos largos desplazamientos en transporte si estamos allí. Pero, como ya hemos dicho, lo ideal es explorar y ver la que más nos conviene…

Playa de Pocillos

Plan de viaje

Nosotros fuimos a Lanzarote cinco días, tiempo de sobra para ver la isla, aunque reconocemos que somos de los que nos gusta recrearnos en lo que vemos. Es decir, que si estamos cómodos en una playa tomando una cerveza y con los pies en el agua nos cuesta arrancar para tener que ir ‘volando’ a otro sitio. Antes éramos de ver mil lugares en un día y ahora seleccionamos y disfrutamos más. En eso hemos cambiado, pero es cuestión de gustos. Si tenéis coche incluso podéis ver la isla en menos de dos días, pero perdéis relax.

De hecho, el primer día admitimos que lo dedicamos a descansar mucho. Llegamos bien temprano a Lanzarote y decidimos aprovechar bien el todo incluido (nos pusieron la pulserita a pesar de que el check-in no era hasta las 14:00 horas), yendo a la playa y disfrutando de los mojitos y la piscina del hotel. Lo necesitábamos tras unos días duros y estresantes, sobre todo para Carol, que está teniendo un año con poco tiempo libre.

El segundo día, tras haber descansado mucho, fuimos a ver el mercadillo de Teguise, que tiene lugar los domingos y que es el más importante de la isla. Para desplazarnos hasta allí cogimos la línea 12, que solo funciona los domingos, y cuyos horarios os dejamos en este link.

Teguise

Teguise es un municipio con un casco histórico precioso y que conserva construcciones del siglo XVI (destacando la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de Guadalupe, que es una preciosidad). No en vano, llegó a ser la capital de la isla antes que Arrecife.

En el mercadillo podemos encontrar todo tipo de cosas, desde artesanía local a cremas de aloe vera, pasando por todo tipo de productos de imitación (hasta altavoces), algunos con más calidad que otra, y ropa para todos los gustos. Si es posible nunca aceptéis el primer precio que os digan y regatear un poco, sin ser ofensivos, claro: es la salsa del mercadillo. Además hay puestos de comida a buen precio y bebidas locales para disfrutar más aún si cabe de la experiencia.

Teguise

No confundir por cierto Teguise con Costa Teguise, otro de los puntos turísticos importantes donde podéis encontrar buenos hoteles para disfrutar del binomio playa-turismo en la isla.

Tras pasar casi todo el día en Teguise, la tarde la aprovechamos para descansar y pasear por la zona de nuestro alojamiento. Como veis, nos tomamos todo con mucha calma…

El tercer día lo dejamos reservado para lo más importante, una excursión organizada por el Timanfaya, los Hervideros, la famosa laguna verde, la zona vinícola de La Geria, etc, que contratamos directamente en el hotel el primer día con la empresa Low Cost Tours Lanzarote. Obviamente también podéis reservar por vuestra cuenta y tenéis un amplio abanico de posibilidades (tanto de empresas como de excursiones).

Timanfaya (viajealsol.com)
Timanfaya

La excursión ‘ruta sur’ que fue la que elegimos (y que no incluye la comida, que se hace en un buffet bastante mediocre que cuesta 8 euros por persona) tiene un precio de 33 euros por persona e incluye una pequeña (muy pequeña) degustación de vino.

A las 9.30 horas quedaron en recogernos en una zona cercana y con algo de retraso llegó el autobús…La anécdota, que ya queda para los anales de nuestros viajes, es que nos subimos a un autobús que iba rumbo a un parque acuático y no al Timanfaya como pensábamos. Algo no cuadraba al subir: muchos turistas ingleses en bañador y en chanclas, un chaval con unos manguitos…Cinco minutos después (y mucho tardamos) avisamos a la guía que ‘nos había animado a subir’ con prisa al autobús y pudimos solucionar el entuerto bajándonos en una zona comercial de Puerto del Carmen. Por suerte, todos los autobuses turísticos siguen más o menos las mismas paradas y el nuestro llegó poco después. Nuestra guía (la auténtica) flipó y de hecho incluso hizo una foto a la zona en la que teníamos que habernos subido para demostrar a su empresa nuestra ausencia y cobrarnos igualmente…

Anécdotas aparte, ya a lo que se refiere a la excursión, las explicaciones de la guía, que tenía que lidiar con grupos de todas las nacionalidades, fueron buenas, y no se puede reprochar nada a una salida de este tipo, más allá de que nos gustaría habernos quedado más tiempo en algunos sitios y haber descartado otros, pero son los pros y las contras de estas actividades.

Los Hervideros

A lo largo del recorrido vimos Los Hervideros, con sus caprichosas formas junto al mar y cuevas formadas por las erupciones volcánicas, donde además salen unas fotos preciosas, y el popular Charco Verde (o Charco de los Clicos), una de las visitas top de Lanzarote. Este peculiar lago está en el Parque Natural de los Volcanes que rodea a su vez al Parque Nacional de Timanfaya y su característica principal es el color verde, adquirido gracias a un tipo de alga de la especie Ruppia marítima y al azufre que hay en el agua. Evidentemente no se permite el baño, así que solo se puede ver desde un mirador que a día de hoy es gratuito. Como curiosidad, el Charco Verde inspiró a Pedro Almodovar para rodar ‘Los abrazos rotos’.

El Charco Verde

Después de eso visitamos la zona vinícola de La Geria, de la que os hablaremos más adelante y que llama mucho la atención por su peculiar paisaje.

Tras esa parada pusimos rumbo a la zona del Timanfaya y tras comer visitamos el lugar  que más ganas teníamos de ver, el que prácticamente motivó nuestro viaje. En el camino, que parece que nos traslade a otro planeta, pudimos comprobar como se ha forjado la tierra a base de las erupciones de algunos de sus más de 25 volcanes.

Durante el recorrido nos contaron la que fue una de las peores erupciones, que se produjo en 1730 y se alargó hasta 1736, convirtiéndose así en una de las más violentas de la historia en Europa, generando centenares de montañas y cubriendo de lava entre un cuarto y un tercio de la isla. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas, pero cambió el modo de vida de sus habitantes.

Un siglo más tarde, en 1824, la tierra volvió a rugir, aunque no con tanta intensidad, y se formaron nuevos volcanes, como el del Fuego.

Durante nuestra visita fuimos también al Islote de Hilario, que se diferencia de otros por estar cubierto por los piroclastos de la erupción de 1730 a 1736. En esta tierra lo que más destaca es la presencia de anomalías térmicas (las más altas de Canarias), que pueden alcanzar más de 600 grados a 13 metros de profundidad.

Evidentemente, como muchos ya sabréis, esto se ha explotado a nivel turístico para hacer demostraciones con materiales en superficies y enseñar como se generan géiseres mediante la introducción de agua fría en profundos agujeros artificiales o como los matojos entran en combustión espontánea.

También podremos ver la instalación de un horno a modo de gigantesca barbacoa volcánica que utiliza el calor del interior de la tierra para cocinar los alimentos del único restaurante que hay en la zona y desde el que se pueden obtener unas bellas vistas.

Timanfaya

La mayor parte de la excursión se hace sin bajar del autobús, pues salvo puntos habilitados, en los que se pueden hacer pequeñas rutas, está prohibido andar por la zona sin restricciones. Esto está hecho así para conservar el entorno natural y nos parece estupendo.

Si vais en coche la cosa no es muy diferente. Podéis llegar en vuestro automóvil hasta el parque (cuya entrada son 9 euros), pero una vez allí, la mayoría de las rutas las tendréis que hacer guiadas. Es el caso por ejemplo de la espectacular Ruta de los Volcanes, que sí o sí se hace en autobús. No obstante, el recorrido guiado está incluido en el precio que el visitante abona a la entrada.

Se trata de un recorrido de 14 km en en el que podremos ver desde los campos de piroclastos del Valle de la Tranquilidad hasta las Montañas de Fuego y los espectaculares cráteres de Timanfaya, pasando por la increíble estampa de la Caldera del Corazoncillo.

Para hacer el resto de rutas se requiere reserva a través de la web del parque nacional. Y es conveniente hacerlas con antelación, sobre todo en verano.

Por supuesto, en el parque no hay zonas donde protegerse del sol, por lo que es recomendable llevar agua, gafas de sol, gorra o sombrero y crema solar. Y si es posible, evitar hacer la visita en temporada alta (semana santa o verano) o fin de semana. Lo mejor, entre semana y en meses menos concurridos.

La excursión también ‘nos brinda’ la posibilidad de montar en camello por el Timanfaya por 6 euros (no sabemos si es más sin excursión), en una experiencia que cada uno elegirá hacer según su ética y moral. Nosotros reconocemos que no nos hace demasiada gracia lo de subirnos encima de un animal que soporta un gran peso a temperaturas muy altas y que acaba la jornada exhausto, aunque el argumento general de sus cuidadores sea que “están acostumbrados”.

En esa misma excursión vimos también las salinas de Janubio, las más extensas de Lanzarote…Y hasta ahí.

¿Y merece la pena la excursión? Evidentemente sí, más si no tenemos coche para desplazarnos hasta allí. Lo mejor es la comodidad de que nos lleven de un lado a otro, pero el tiempo invertido en llegar hasta los sitios (hay que recoger a todos los turistas de diferentes hoteles, salvo que tengamos la suerte de ser de los últimos) y la posibilidad de no poder quedarnos más tiempo en según qué sitios son ‘handicaps’ a tener en cuenta.

La excursión acabó bien entrada la tarde y acabamos bastante agotados. El sol afecta, pese a seguir todos los consejos básicos, así que aprovechamos la tarde para bañarnos en las frías aguas del Atlántico y ver el atardecer.

El cuarto día aprovechamos para conocer la zona de Arrecife, una localidad que tiene ese aire de los pueblos pesqueros que tanto cuesta ver ya por España ante el avance de los grandes edificios, urbanizaciones y hoteles. De hecho, solo la altura de un hotel construido en pleno paseo, el Arrecife Gran Hotel & Spa, fastidia las vistas de un lugar idílico. Sabréis cuál es nada más llegar porque ‘canta’ demasiado. No sabemos a quien o a quienes se les ocurrió permitir tal armatoste en pleno paseo, pero nos parece un error garrafal.

Arrecife

Una vez llegamos a la estación de guaguas tardaremos unos 15 minutos a pie más o menos hasta llegar al centro de la localidad, donde es imprescindible ver el Castillo de San Gabriel, que alberga el Museo de Historia. Nosotros entramos aprovechando que era gratis en ese momento, pero de normal son 3 euros. Lo mejor son las vistas que se ven desde arriba. Pasar desde el paseo camino al castillo por el Puente de las Bolas dejando atrás la Iglesia Matriz de San Ginés es una de las imágenes que quedará en nuestra retina del viaje a Lanzarote.

Arrecife

También debemos pasar por El Charco, una laguna de agua marina que penetra hacia el interior de la localidad, dejando una escena de postal.

De vuelta a nuestro hotel, aprovechamos la tarde para montar en patinete eléctrico y disfrutar de la última noche en la isla con otra dosis de tranquilidad.

El quinto día, el último, tras hacer las maletas y entregar la llave del hotel, nos desplazamos hasta Puerto del Cármen, cuya belleza reside en sus calas y playas, que podemos recorrer por su magnífico paseo.

Puerto del Carmen (viajealsol.com)
Puerto del Carmen

Y os confesamos ahora el ‘pecado’ de nuestro viaje…No vimos la Cueva de los Verdes (cuya entrada son 9,50 euros), uno de los tubos volcánicos más largos que existen en el plantea, y los Jameos del Agua (también 9,50 euros), que son túneles y cuevas esculpidas por la erupción del volcán acondicionados por el artista César Manrique y en el que podemos ver los famosos cangrejitos blancos. Sabemos que está muy mal, pero el hecho de no tener coche y la falta de tiempo (priorizamos también el descanso) hizo que dejásemos pendientes estas dos bellezas que visitaremos en el próximo viaje a Lanzarote (que esperemos que no sea dentro de mucho). No obstante deciros que se puede llegar a las dos puntos en autobús público (eso sí, con transbordo) o con excursión. Si vais, y podéis, tenéis que ir.

Como veis, e insistimos, el viaje fue relajado, pero lo preferíamos así porque necesitábamos desconectar.

Por cierto, que también subrayable es el uso que le dimos en la isla al patinete eléctrico. En Lanzarote, al menos en la zona sur, es posible alquilar los patinetes eléctricos de la marca Wind, que están desperdigados por la zona. Simplemente tenemos que bajar la app, poner un método de pago y cargar saldo para desbloquear el vehículo, que luego es necesario dejar en su sitio. Si nos sobra, ese dinero nos servirá para utilizar el patinete en muchas de las ciudades en las que ya está Wind presente. Por cierto, que con el código 3SV4QKY os darán cinco euros gratis para vuestro primer viaje.

El patinete es una forma genial para desplazarse por la zona de Puerto del Carmen aprovechando su carril bici (también presente en Matagorda y los Pocillos) de una forma diferente. Asimismo también se alquilan bicicletas por unos 10 euros al día y vehículos a pedales para hasta cuatro personas por 10 euros la hora.

Gastronomía

Lanzarote en general no es caro y sobre todo en la zona sur se puede comer por unos pocos euros todo tipo de comida: local, americana, italiana…Nuestro todo incluido hizo que no disfrutásemos demasiado de la comida autóctona, más allá de unas papas arrugadas con mojo picón y el gofio que probamos en dos ocasiones en el hotel, acompañado de leche en el desayuno.

La comida no obstante en la isla es una mezcla de influencias de diferentes tipos en la que no destaca nada sobremanera, más allá de lo ya citado y de los productos que vienen del mar, como sucede en todos los sitios de costa.

Otra cosa son los vinos, de una calidad excelente. Lo pudimos comprobar visitando el paraje de La Geria, de apariencia árida, pero en cuya zona se elaboran unos caldos excepcionales. ¿Vino en tierras volcánicas? Así es. Quién iba a decirnos que de una vid plantada sobre cenizas iba a salir un vino tan bueno. Nosotros nos trajimos de allí un vino blanco semidulce riquísimo, del que os dejamos el link.

La Geria

Como veis en la foto, el muro de piedras protege la vid plantada en agujeros cónicos. A pesar de que no llueve apenas en el año, los vientos alisios condensan la humedad del mar sobre la ceniza volcánica y ésta hace de esponja, reteniendo el rocío que se transmite a las parras durante el día. Por cierto, que si vamos por libre, podemos ponernos en contacto con las bodegas de La Geria o el Rubicón, otra de las más populares, para hacer una visita. Estarán encantados de recibirnos.

También, a modo de curiosidad, lo que nos llamó la atención de la zona en la que nos alojamos fue la cantidad de gatos que hay. Hay una sobrepoblación evidente, que queda patente en otras zonas de la isla, y lo hemos reconfirmado buscando un poco de información por internet. Y sí, evidentemente es un problema para los animales.

Por último, si nos sobra tiempo, siempre podemos ir hacer una excursión a Fuerteventura, La Graciosa o la isla de Lobos. Son muchas las empresas que se encargan de hacer este tipo de excursiones y si no siempre podemos hacerlas por nuestra cuenta, por ejemplo para ir a Fuerteventura con compañías como Fred Olsen, Naviera Armas…

Esperamos que este post os sirva si tenéis pensado ir próximamente a Lanzarote, una isla que, como Canarias en general, enamora.

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general