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Escapada exprés a Cuenca

Hacía tiempo que queríamos hacer un post sobre Cuenca y ha tenido que ser una escapada exprés a la ciudad la que nos haya inspirado para dar el paso. Tan solo estuvimos un día y ni siquiera pasamos la noche allí, pero (tranquilos) también os vamos a dar opciones por si decidís quedaros a dormir.

El caso es que nos plantamos en Cuenca el pasado sábado porque era el cumple de un familiar y, por motivos de trabajo, tuvimos que ir y volver en el mismo día, mientras vimos como el resto de nuestros seres queridos se quedaba allí disfrutando un poco más de la ciudad.

La ubicación de Cuenca es ideal porque está a menos de dos horas en coche de Madrid y a un poquito más de Valencia. La mejor forma de llegar es en automóvil, pero lo bueno es que podemos optar también por el AVE y el autobús. Así, mirando con un poco de antelación, podemos encontrar billetes de tren de la capital a Cuenca por 15-20 euros, e incluso menos, sin mucha dificultad. Lo mismo para la vuelta.

No obstante, también podemos elegir ir hasta Cuenca en autobús. Avanzabús tiene varias rutas al día a Cuenca por 12,79 euros, por lo que ida y vuelta nos saldría por menos de 25 euros.

Cuenca es una ciudad en la que viven unas 55.000 personas y si nos damos prisa podemos verla perfectamente en un día, contando el tiempo para comer, pero si nos quedamos una noche es muy probable que la disfrutemos más.

La localidad conserva un casco antiguo rico y muy bien conservado situado en un entorno único, sobre las hoces del río Júcar y del Huécar. No en vano fue declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1996.

Las Casas Colgadas (no colgantes) son probablemente lo más destacado de la ciudad. Fueron edificadas desde el siglo XV sobre la hoz del Huécar. El mejor sitio para verlas es sin duda el puente de San Pablo, punto obligado en nuestra visita. Es probable que allí hagamos las mejores fotos del viaje y las que quedarán en nuestro recuerdo. De hecho, cruzar el puente de hierro (antiguamente era de piedra) es en sí una experiencia, sobre todo cuando éste se mueve un poco por el viento.

A unos pocos pasos, frente a las Casas Colgadas tenemos el convento de San Pablo de la orden de los Dominicos, del siglo XVI. Desde 1993 es el Parador de Cuenca y alojarse allí es todo un lujo.

Otro de los clásicos de la ciudad es la Torre de Mangana, una peculiar torre del siglo XVI varias veces remodelada que está en la plaza del mismo nombre y que está asentada sobre el antiguo Alcázar árabe, del que poco queda ya.

Muy cerca de allí encontramos la Plaza Mayor, otro de los puntos de mayor interés, en el que está la Catedral y el Ayuntamiento, uno de los más bonitos de España.

La Catedral es otro de los monumentos destacados de Cuenca. Las obras de la misma se iniciaron en 1196, casi 20 años después de que la ciudad fuese conquistada por Alfonso VIII de Castilla en 1177. Aunque ha sufrido varias remodelaciones, es uno de los mejores ejemplos del gótico que podemos encontrar hoy en día.

Los ‘rascacielos’ que encontramos en el barrio de San Martín son otro de los lugares de visita obligada. Las casas se sitúan en los números impares de la calle Alfonso VIII y desde ahí podemos ver unas tres o cuatro alturas, pero mirando desde la hoz del Huécar parecen literalmente rascacielos.

Por si fuera poco, Cuenca también tiene en su centro histórico un castillo que conserva parte de la muralla, aunque la mayor parte del mismo ha desaparecido.

Evidentemente, hay más cosas que hacer en la ciudad, como dar un paseo por la ribera del Huécar y el Júcar, ver algunos museos como el de Arte Abstracto, subir al Mirador del Cerro del Socorro, ideal para ver unas bonitas vistas de Cuenca, y disfrutar de la ciudad de noche, con sus calles iluminadas, entre otras cosas. Con un día más incluso podemos ir a ver la Ciudad Encantada. Sin embargo, todo depende del tiempo que tengamos.

¿Y dónde comemos? Pues bueno, como os dijimos, solo estuvimos un día, pero nos dio tiempo a comer muy bien en Nazareno y Oro, un restaurante ubicado fuera del casco histórico, en la calle Colón, en el que tienen un buen menú del día por 19 euros en fin de semana (16 de martes a viernes) con un primero y segundo a elegir en el que hay carne y pescado. La mitad de la mesa optó por esa opción y la otra por tomar morcilla de arroz para compartir y por una paletilla de cordero lechal espectacular (a 20 euros cada una). Para esto último conviene reservar. Si comemos sin menú saldremos a unos 30 euros por persona.

Por un precio más económico, aunque no llegamos a ir, está la Sala Cinco CB en la calle Gerardo Diego. Prometen tapas y raciones abundantes y queda apuntado para la próxima ocasión.

Si optamos por quedarnos a pasar la noche, lo ideal no obstante es ir a tapear por la zona del casco histórico. Eso sí, nos costará coger un sitio en la barra en cualquiera de sus bares y más difícil aún será sentarnos en una mesa. En el mismo centro tenemos la Taberna Albero (no hacen reservas) y DegustaCuenca, entre otros.

Si nos quedamos a dormir, hay varias opciones. Por ejemplo, en Booking, hay hostales desde 40 euros la noche un sábado. Si queremos algo superior, tenemos el Hotel Rc Ramón y Cajal por 55 la noche a solo 150 metros del centro, o el hostal Calderón, por 56 euros a un kilómetro de la zona más turística y con muy buenas opiniones. Luego ya es cuestión de dinero y preferencias.

Nuestros familiares optaron por pasar la noche en el Hotel Torremangana de cuatro estrellas, que está a unos 900 metros del centro, y pagaron 85 euros por una noche, un precio a nuestro juicio algo alto para lo que ofrecía.

Hace unos cinco años, la anterior vez que fuimos a Cuenca, nos alojamos en el Hostal Residencia Avenida, que vale unos 45 euros la noche y tiene una calidad/precio excelente, aunque casi siempre está lleno.

Ahora solo esperamos que este post os sirva de algo y disfrutéis, antes o después, de una ciudad preciosa.

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general