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Guía para no perderte nada en Salamanca

Salamanca, capital de la provincia del mismo nombre y ubicada en Castilla y León, es una de las ciudades más bellas de España, con un rico patrimonio y una larga historia que comenzó hace unos 2.700 años. Grandes personajes, sobre todo de las letras, como Antonio de Nebrija, Fernando de Rojas, Francisco de Vitoria, Fray Luis de León y Miguel de Unamuno han marcado el presente de una ciudad capaz de hacernos disfrutar de lo mejor del pasado y del presente.

Además de pasear por sus maravillosas calles y apreciar su belleza, que nos transporta a otro tiempo, Salamanca se distingue por tener una rica gastronomía que podemos degustar en la mayoría de sus bares y restaurantes. Y es que, no nos podemos ir de la ciudad sin tomarnos unas tapas (y si hay dinero un buen jamón) en una de las ciudades de España con mejor calidad/precio a la hora de llevarnos algo a la boca.

Lo que hay que ver

Pero vayamos por partes. ¿Qué debemos ver en Salamanca? No hay duda de que como mejor se conoce cualquier lugar es paseando y Salamanca no es una excepción, más si cabe con la cantidad de calles peatonales que hay. Y la mejor forma de hacerlo es sabiendo de antemano cuales son los lugares imprescindibles de la ciudad, que son los siguientes:

La Plaza Mayor: No nos podemos ir de Salamanca sin pasar por esta plaza, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. siempre llena de vida. De estilo barroco y construida en el siglo XVIII es una de las más impresionantes de España. Parada obligatoria para hacernos una foto y (dejando el postureo a parte) disfrutar con todos los sentidos de una maravilla arquitectónica.

– Catedrales: Decimos catedrales porque Salamanca tiene dos: La Catedral vieja, del siglo XII y de estilo románico, y la Catedral Nueva, más grande, iniciada en el siglo XVI en estilo gótico y terminada en el siglo XVIII. De hecho el muro sur de la primera se apoya sobre el muro norte de la segunda. Como curiosidad, en la Catedral Nueva, en concreto en la puerta de Ramos, podemos ver la figura de un astronauta en el flanco izquierdo. Se esculpió con motivo de la exposición Las Edades del Hombre en el año 1993 cuando se decidió reconstruir la Puerta de Ramos, muy deteriorada.

– Huerto de Calixto y Melibea: Jardín cercano a las catedrales que es donde se supone que se sitúa la trama de la novela ‘La Celestina’, de Fernando de Rojas. Jardines muy cuidados y muy agradables para pasear. Y (esta es una de las cosas buenas) no muy transitado porque la mayoría de los turistas no lo ve.

– Convento de San Esteban: Pertenece a los padres dominicos (siglo XVI) y la fachada es una auténtica maravilla del Renacimiento.

– Universidad: Conjunto de edificios que componían la antigua Universidad de Salamanca, que incluyen las Escuelas Mayores, las Escuelas Menores y el Hospital del Estudio (actual rectorado). Estos edificios se sitúan alrededor del Patio de Escuelas. En la fachada de las Escuelas Mayores podemos encontrar, encima de un cráneo, la pequeña escultura de una rana, una de las principales atractivos para los turistas. ¿Serás capaz de verla?

– Casa de las Conchas: Se acabó de construir a principios del siglo XVI. Su fachada está decorada con unas 350 conchas de vieira, distintivo de la orden de Santiago. En su interior hay una biblioteca pública.

– Cueva de Salamanca: Situada en la cuesta de Carvajal, en este lugar se dice que el diablo enseñaba magia negra. Tiene una torre desde donde se pueden ver unas buenas vistas. Tras un intenso proceso de reconstrucción ahora está totalmente abierta al público. No es uno de los lugares más conocidos, pero merece la pena y la entrada es gratuita.

– Puente romano: De sus arcos, quince son romanos, para ser precisos del siglo I. En sus cercanías se encuentra el toro de piedra citado en el ‘Lazarillo de Tormes’. Dar un paseo por el puente y por debajo del mismo, junto al río Tormes, por sus zonas verdes, es ideal para desestresarse después de un largo día. Además, tampoco veremos muchos turistas.

Dónde comer y divertirse

Pero aquí no acaba todo. Porque decíamos antes, no nos podemos ir de Salamanca sin comer como Dios manda. Hay muchos lugares diferentes para elegir, pero para comer barato lo mejor es pasarse por el Mesón Cervantes, en la Plaza Mayor. Turístico, mítico, rico y muy barato. De paso obligatorio. Otro sitio reseñable es el Patio Cordobés, en la calle Pozo Amarillo.

Otra opción es ir a la popular calle Van Dyck. Aunque algo alejada del centro (no tanto) es ideal para ponerse hasta arriba de pinchos por muy poco precio. Tapas y tostas a un euro y dos euros como mucho y cañas muy baratas hacen que podamos comer como un rey por menos de 6-7 euros. El Minutejo, El Tenderete, Mesón los Faroles, Café de Chinitas o Saint-Galle son algunos de los nombres de los bares más destacados.

Nos gustaría destacar también una heladería que nos enamoró y que creemos que merece mucho la pena. Se llama Umami y tiene helado auténtico italiano (hecho por un italiano). Está ubicada en la Rua Mayor 7, muy cerca de la Plaza Mayor. Extraordinario su café en cono helado y el helado con café en vaso (el clásico affogato).

Y si queremos salir de noche no nos faltarán sitios en la que encontraremos un público sobre todo universitario (lógico en Salamanca). Cvm Laude es para nosotros el mejor. Camelot, Music Factory, The Irish Rover o la Posada de las Ánimas son otros de los locales donde siempre encontraremos fiesta.

Alojamiento y transporte

Respecto al alojamiento no tendremos problemas en encontrar uno a buen precio a través de páginas como Booking o Lastminute. Nosotros nos decidimos por el Silken Rona Dalba en esta última web, que nos salió por unos 50 euros con desayuno incluido y estaba muy cerca de la Plaza Mayor. Sin embargo los hay más económicos y bien situados. A partir de 30 euros es posible dormir en Salamanca en una habitación doble. Lo mejor como siempre es comparar (puedes ver nuestra guía para encontrar el mejor hotel).

La ciudad está muy bien comunicada por carretera, pero si no tenemos coche o si preferimos otro transporte, siempre podemos optar por el tren o el autobús. Nosotros nos decidimos por el tren, ya que solo se tarda una hora y media, y el trayecto nos costó 11,95 euros desde Madrid (menos de 24 la ida y la vuelta) gracias a una oferta que encontramos en Renfe. Si miramos con antelación siempre es posible encontrar trayectos a buen precio.

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general