Viajes

Guía rápida de Japón: claves y consejos para un viaje de 13 días

Si nos leéis de forma habitual, ya sabéis que nuestras publicaciones sobre nuestras experiencias de viajes suelen ser bastante largos. Sin embargo, en esta ocasión, vamos a disgregar nuestro último gran viaje, el que hicimos a Japón, en varias partes. Hace ya algún tiempo te hablamos del transporte y el Japan Rail Pass, aspecto que consideramos importantísimo, y hoy vamos a hacer una breve guía con consejos sobre nuestro viaje de 13 días al país del sol naciente, centrando nuestra atención en el itinerario, el alojamiento, la gastronomía y el ocio, con precios orientativos en euros.

La idea es que tengáis una visión completa con lo que consideramos más importante para, más tarde, ir sacando otros artículos un poco más específicos de cada lugar que visitamos. Es decir, aquí no os vamos a hablar de forma pormenorizada de lo que tenéis que ver en Tokio, Kioto u Osaka, si no de aspectos básicos que nos planteamos justo antes de iniciar nuestro viaje. Aclarado todo, allá vamos.

Dotonbori y su Glico Man

Planificación inicial e itinerario

El viaje lo organizamos desde Madrid, con la inestimable ayuda del hermano de Carol, que vive en Tokio desde hace años. Teníamos 13 días enteros para recorrer Japón (sobre el papel 14, pero el primero llegamos de noche y no lo contamos) un tiempo muy limitado obviamente para ver todo, por lo que la selección de lo que teníamos que ver cobraba más importancia. Y es que, de los 17 días de vacaciones disponibles, dos los pasamos en los vuelos y otros dos y medio en Dubai, lugar en el que hicimos escala aprovechando el ‘stopover’ sin coste de Fly Emirates.

Sin contar con un presupuesto claro, la idea era no gastar en total más de 4.000 euros, 2.000 cada uno, incluyendo todo. ¿Lo conseguimos? Te lo contamos al final.

Los dos vuelos, ida y vuelta, con la escala ‘gratuita’ y larga incluida, costaron poco menos de 1.300 euros, es decir a 650 euros por persona ida y vuelta. Los cogimos en abril, para viajar del 25 de agosto al 11 de septiembre (desde el 28 de agosto por la noche al 11 de septiembre de madrugada en Japón).

La idea era en cualquier caso aterrizar y despegar en el aeropuerto de Haneda, aspecto a tener en cuenta porque está tres veces más cerca de Tokio que el de Narita, motivo que puede hacer también que suba ligeramente el precio. No obstante, es la mejor opción.

Parque Ueno, en Tokio

Tokio era la ciudad que más ganas teníamos de ver y a la que más tiempo íbamos a dedicar, excursiones a los alrededores incluidas. Esta urbe, junto a Kioto, se convirtieron en nuestros dos centros de operaciones para ver la mayoría de los lugares planificados, con etapas de un solo día con noche incluida en Hiroshima, Miyayima (Itsukushima), Osaka y la última noche en Tokio antes de volver.

A continuación os dejamos cada una de nuestras jornadas con las visitas o trayectos más alejados de la ciudad en la que nos hospedábamos ese día, en algunos de los casos, y los desplazamientos a otras ciudades:

Día 0: Llegada a Tokio y al hotel

Día 1: Tokio 

Día 2: Tokio y Odaiba (bahía de Tokio)

Día 3: Tokio, Kamakura, Enoshima y Yokohama

Día 4: Tokio, Odawara y Hakone

Día 5: Tokio-Kioto

Día 6: Kioto y Arashiyama

Día 7: Kioto 

Día 8: Kioto y Nara

Día 9: Kioto-Hiroshima

Día 10: Hiroshima-Miyajima

Día 11: Miyajima-Osaka

Día 12: Osaka-Tokio 

Día 13: Tokio y vuelta a España por la noche (de madrugada)

Este fue nuestro recorrido, que aunque ya desglosaremos en otras publicaciones, es importante para que os hagáis una idea de nuestro viaje. Lamentablemente, se nos quedaron por el camino dos sitios que teníamos muchas ganas de ver: Nikko y los Alpes japoneses. El primero de los lugares es quizás la mejor alternativa a Hakone (lugar al que decidimos ir en el mismo día, pues íbamos a dedicarlo también a Tokio) y el segundo es más bien para un viaje algo más largo o para sustituirlo por Hiroshima y Miyajima, dos lugares que tampoco queríamos suprimir.

La realidad es que con esta planificación, que está muy ajustada para los días disponibles, y a pesar de la cantidad de cosas que hay que ver en Tokio y Kioto, no tendremos demasiados momentos de pausa, sobre todo por la mañana, pero nos permitirá tener momentos de relax por la tarde. Por eso es importante no levantarse demasiado tarde, sobre todo en Kioto, porque son muchos los templos, por poner un ejemplo, que cierran a las 17 horas. Quedaros con eso, porque si arrancamos nuestro día con excesiva calma sí podremos tener algún que otro agobio.

Odaiba con el Rainbow Bridge de fondo

Nuestro consejo: visitad por la mañana todo aquello en lo que haya que pagar una entrada (templos, jardines, museos, etc) y dejad para la tarde los paseos para descubrir barrios y andar sin prisas. Da igual que para esto se os haga de noche porque barrios como Shibuya y Akihabara, en Tokio, o incluso Higashiyama, en Kioto, por la tarde-noche son mucho más bonitos que por la mañana.

Fushimi Inari-taisha por la noche (no había ni un alma)

Qué ver, en pocas palabras

Aunque ya dijimos al principio que no os vamos a decir con detalle lo que tenéis que ver en cada ciudad y zona porque la guía sería demasiado larga, sí os diremos los sitios que más nos gustaron, que nos parecen imprescindibles, para que os sirva de planificación.

Tokio: el Palacio imperial y los alrededores, el Parque Ueno, Asakusa y el templo Sensō-ji, el barrio de Akihabara con sus luces de neón y recreativos de locura, el de Shibuya y su famoso paso de cebra, el de Shinjuku y el Golden Gai, ir a un mirador gratuito como el de Carotte Shiodome, el barrio de Ginza con sus famosas y exclusivas tiendas, la torre de Tokio y Odaiba.

Fuera de Tokio: Kamakura, Enoshima, Hakone y (aunque no fuésemos y si tenéis tiempo) Nikko. 

Torii en Hakone

Kioto: el Fushimi Inari-taisha, el barrio de geishas de Gion y el de Higashiyama, el Castillo Nijō, el Pabellón Dorado y el templo Ginkaku-ji. Por otro lado, el bosque de bambú y el templo Tenyrū-ji de Arashiyama.

Fuera de Kioto: Nara, que es para pasar un día entero. Allí, nos encantó pasear simplemente por la ciudad y sus zonas verdes llenas de ciervos, el Isuien Garden y el templo Todaiji.

Bosque de bambú de Arashiyama

Hiroshima: El Monumento de la Paz, el Museo Memorial de la Paz y el castillo de Hiroshima

Itsukushima: El santuario y el gran torii flontante y el monte Misen

Osaka: el castillo de Osaka, el Dotonbori y el edificio Umeda (al que puedes acceder gratis por sus famosas escaleras ‘flotantes’. Hay un mirador de pago, pero en la tienda -antes de la entrada- hay unos ventanales con unas preciosas vistas).

Esta lista es muy subjetiva y puede que nos saltemos cosas que quizás os encantarían, pero queríamos recoger lo que nosotros no nos perderíamos bajo ningún concepto. En siguientes publicaciones iremos ampliando la información por zonas.

Alojamiento

Para el tema del alojamiento nos organizamos como en otras ocasiones y otros grandes viajes, cogiendo los hoteles con unos cuatro meses de antelación, tras confirmar los vuelos. Siempre solemos reservar lo más cerca posible de las grandes estaciones, mirando también el lado económico, y esta vez no fue la excepción.

En Tokio optamos los primeros días por un hotel de APA, una gigantesca cadena japonesa con buenos precios, en torno a los 45-65 euros en la temporada de agosto-septiembre, que tiene una gran cantidad de hoteles en diferentes barrios de la ciudad. Las habitaciones son pequeñas, algo muy común en Tokio especialmente, pero bastante funcionales. Os puede servir de referencia.

Si tenéis la oportunidad es aconsejable que llevéis un adaptador para el enchufe japonés. Y es que, aunque hay hoteles que poseen ranura USB al lado de los interruptores, no es lo normal. Igualmente, lo ideal es que llevéis una batería externa que os sacará de más de un problema. Aclarar, eso sí, que todos los alojamientos en los que estuvimos tienen aire acondicionado, algo que se agradece durante agosto y septiembre, donde la temperatura no baja de los 20 grados, con una humedad bastante importante.

En la foto (que es de hotels.com porque la nuestra era horrible) parece más grande

El primer hotel de Tokio en el que nos alojamos fue el APA Higashi-Nihombashi-Ekimae, muy bien ubicado, en un buen barrio, cerca de varias estaciones de metro, aunque la que mejor comunicaciones tenía estaba a ocho minutos andando, la de Asakusabashi, a solo una parada de Akihabara por ejemplo y a pocos minutos de la estación central de Tokio.

Desde Tokio nos fuimos moviendo a otras ciudades en hoteles del rango del precio del APA, excepto en Miyajima, donde quedarse a dormir ya os avisamos que es caro, en torno a los 100 euros la noche. Todo sea por disfrutar de las bonitas vistas del mar, de su famoso torii flotante, que nosotros pillamos en obras, y de ver atardecer cuando ya el turismo desciende y apenas hay personas en la isla. Muy recomendable y de lo mejor del viaje.

La última noche en Tokio no nos alojamos en el mismo hotel que al principio, algo que cambiamos estando ya en Japón. ¿La razón? Aunque estábamos a gusto en el primer hotel, nos hubiese gustado estar más cerca todavía de Akihabara para poder movernos por allí sin tener que coger transporte (aunque fuese una parada), así que cancelamos la última noche en el APA de los primeros días y reservamos en otro alojamiento, un Best Western, que además salió más económico con una habitación más grande, ubicado en esa zona. Además, era cómodo para pasar las últimas horas en ese barrio sin tener que usar transporte.

Si retrocediésemos ahora en el tiempo y a igualdad de precio, optaríamos por este último, pero en el momento que hicimos la reserva, el APA ofrecía con mucha diferencia el mejor precio por varias noches seguidas.

A continuación, os dejamos todos nuestros alojamientos, por si os sirven de referencia. Evidentemente hay alojamientos más económicos, pero que no se adaptaban a lo que buscábamos:

Tokio: cinco noches en el Hotel Higashi-Nihombashi-Ekimae: 311 euros, a unos 62 euros la noche. Habitación doble bastante pequeña, con apenas espacio al meter el equipaje. Cerca de varias estaciones de metro.

Kioto: cuatro noches en el Kyoto Crystal Hotel III: 143 euros, a unos 35 euros la noche. Habitación doble por encima de la media en cuanto a tamaño. A menos de diez minutos de la estación principal. Es probablemente el alojamiento que más os recomendamos por tres razones: precio imbatible, ubicación y tamaño de la habitación.

Barrio de Higashiyama, en Kioto

Hiroshima: una noche en el Urbain Hiroshima Central 3ES, a unos 71 euros la noche (con todas las bebidas gratuitas en la recepción). Habitación doble más bien pequeña, ligeramente más grande que la de Tokio. A 15 minutos de la estación principal.

Miyajima: una noche en el Sakuraya RY, a unos 117 euros la noche. La habitación doble más grande en la que estuvimos, de estilo tradicional, con espacio de sobra y vistas al mar. Prácticamente al lado del puerto.

Osaka: una noche en el Sarasa Hotel Shin Osaka, a unos 60 euros la noche, con desayuno incluido. Habitación doble pequeña. A solo 3 minutos de la estación Shin-Osaka.

Última noche en Tokio: una noche en el Best Western Hotel Fino Tokyo Akihabara, a unos 50 euros la noche. Habitación doble de tamaño superior al primer hotel en Tokio, por encima de la media en la ciudad. Muy cerca de la estación de metro de Akihabara.

En total, gastamos en hoteles 752 euros por 13 noches, a 57 euros de media la noche, gracias en parte al buen precio conseguido en Kioto.

Con los ciervos de Nara

Desplazamientos

En todos los desplazamientos nos movimos en tren, gracias al Japan Rail Pass o JR Pass (podéis comprarlo en esta web de confianza), del que ya os hablamos en este post y que es imprescindible para viajar al país de forma cómoda y sencilla. Es caro, 403 euros por 14 días, pero es con diferencia la mejor opción para los traslados. Eso sí, aunque el JR incluye muchos itinerarios y sirve incluso para moverse por Tokio o Kioto, no vale para todo, por lo que tendréis que sumar a este gasto otros desplazamientos (es el caso, por ejemplo, si vais a Hakone), que en nuestro caso no llegaron a los 60 euros cada uno.

Nos movimos sobre todo desde y hasta estaciones centrales principales. De ahí la importancia de coger alojamientos cercanos para ahorrarnos un transporte adicional y poder ir andando cómodamente con la maleta, además de tener ese punto de referencia para coger trenes a otros sitios, como es el caso del trayecto Kioto-Nara.

En nuestros desplazamientos nos llevamos la maleta a cuestas sin problemas. Lo peor era tener que cargar muchas veces con ella para bajar o subir escaleras, ya que no hay escaleras mecánicas en muchos sitios (uno de los puntos negativos de Japón), pero ayudaba que el alojamiento estuviese cerca.

Además, tampoco tuvimos problemas en meter las maletas en los trenes. Eso sí, en algunos trayectos fuimos ligeramente incómodos, ya que el equipaje iba en la parte delantera de las piernas y entraba por los pelos, así que cuanto menor sea el bulto mejor. Si el tren está lleno puede costarnos meterla, aunque también podemos dejarla detrás de los últimos asientos del coche.

Shibuya, en Tokio

Además, aunque nosotros no lo sufrimos, según Japonismo, desde mayo de este año se supone que si llevamos una maleta de gran tamaño en el tren, hay que reservar espacio para la misma. Se trata de una medida encaminada de cara a los Juegos Olímpicos, pospuestos para 2021, pero entre eso y la situación del coronavirus, no sabemos muy bien en qué quedará.

De todas formas, si no queréis ir con la maleta por todos lados, hay un servicio muy popular en Japón, y que utiliza mucha gente, en el que una empresa de paquetería se ocupa de recogernos el equipaje y llevárnoslo al siguiente destino. No podemos daros opinión porque no lo usamos, pero aquí, los chicos de Japonismo, nos dan más detalles.

La moneda y el seguro

En lo que se refiere al cambio del euro por el yen (la mejor cuenta mental para Japón es haceros a la idea de que 1000 yenes son poco menos de 9 euros), deciros que no llevamos moneda desde España, aunque son muchos los que prefieren esta opción. Nosotros fuimos a algo sencillo y que nos pareció lo mejor. Antes de ir, nos hicimos una tarjeta prepago, la N26, con comisiones muy bajas por sacar dinero en el extranjero y de la que habíamos visto buenas opiniones. Hay muchas del estilo y lo mejor es que comparéis. Nos decantamos por esta porque a igualdad casi de condiciones nos regalaban 15 euros, que buenos son (al final del post os dejamos un código).

El caso es que metimos en esa tarjeta el dinero que íbamos a gastar previsiblemente en el viaje e íbamos sacando dinero de la misma en los innumerables 7 Eleven o tiendas de ese tipo que hay en el país (prácticamente uno por manzana) y que aceptaban la tarjeta sin problemas.

Y es que, a pesar de que Japón está a la vanguardia de la tecnología son muchos los sitios en los que a día de hoy todavía no se permite pagar con tarjeta (aunque cada vez hay más, eso sí, sobre todo en hoteles).

Templo Tenyrū-ji, en Arashiyama

Otra buena opción es cambiar dinero al llegar en los aeropuertos en las casas de cambios (si están abiertas), pero sinceramente, por nuestra experiencia vemos esa opción algo más incómoda, porque tampoco nos gusta llevar todo el dinero encima nada más arrancar el viaje.

Evidentemente, también en grandes tiendas de alimentación o centros comerciales se puede pagar con tarjeta, pero otra cosa es que se permita hacer el pago con la nuestra en concreto (ya que a veces hay incompatibilidades, por lo que lo mejor es consultar).

Con la N26 no tuvimos ningún problema en sacar dinero e íbamos pagando en efectivo, más allá de alguna compra que hicimos con la tarjeta clásica que dan con la cuenta nómina de ING (la naranja), con la que solo tuvimos un problema en un centro comercial en la que no admitían Mastercard.

En resumen, que nos alargamos demasiado: una tarjeta de prepago tipo N26 (con otra en la recámara por si falla, la perdemos o nos la roban) y a sacar dinero en los 7 Eleven.

Dejando el tema atrás, en lo que se refiere al seguro, no os podemos recomendar nada, más allá de las típicas web como IATI, que es de confianza, ya que la cobertura de nuestra tarjeta sanitaria de Sanitas y Adeslas nos cubría muchas cosas. En cualquier caso, lo mejor es que viajéis asegurados, ya que la Sanidad, en caso de tener que recurrir a ella en Japón, no es precisamente barata. 

Por otro lado, con la tarjeta de ING con la que compramos los vuelos, los hoteles, etc, nos incluía un seguro de viaje en caso de accidente, muerte de un familiar, etc, que no está mal para ser gratuito (y que muchas compañías de seguros venden aprovechando el desconocimiento) y que suele venir con casi todas las tarjetas, por lo que no está de más que consultéis lo que os incluye.

La SIM, de vital importancia

Otra de las cosas importantes es ir con una SIM de datos desde nuestro origen, en nuestro caso España. Nosotros la contratamos con HolaFly por 15 días (con el código ‘viajealsol’ a través de este enlace os harán un pequeño descuento). Nos costó unos 40 euros y tiene datos ilimitados, sin que vaya aparejada a ningún número japonés. De hecho no sirve para llamadas tradicionales, aunque éstas se pueden hacer sin problema por WhatsApp, con nuestro usuario. Nosotros os la recomendamos, sobre todo por el tema de Google Maps, que nos salvó en más de un momento de un ligero apuro.

Palacio Imperial, en Tokio

La gastronomía

Hasta aquí, entre los vuelos, los alojamientos, el Japan Rail Pass y otros desplazamientos (no incluidos con el pase), hemos gastado unos 2.990 euros, pero nos queda otro gasto importante que debemos tener en cuenta y que es el de los restaurantes. ¿Comer en Japón es caro? Es obvio que no es el país más barato del mundo, pero si nos movemos bien podremos encontrar sitios bastante económicos. Lo mejor es marcar un presupuesto antes de irnos, calculando también lo necesario para pequeños caprichos.

Si tenéis dinero de sobra vais a disfrutar, pero si tenéis lo justo, también. En Tokio, y también por todo Japón, hay muchos sitios donde podemos comer por unos 5-10 euros por persona. Y es que, hay innumerables locales de comida rápida para todos los gustos. Si os gustan los noodles, por ejemplo, hay muchísimos puestos pequeñitos que los hacen a precio de risa. Pero no es lo único.

El mayor problema en un restaurante local es que la bebida es cara (refrescos, cervezas…) y es lo que más suele subir el precio de la cuenta. Pero, aquí viene lo bueno: si no queréis, no tenéis porqué pedir bebida, ya que en prácticamente todos los sitios ponen agua o té caliente, siempre de forma gratuita.

Si vuestro presupuesto es muy limitado o simplemente os viene bien, os recomendamos, además de los locales pequeñitos de comida rápida, las cadenas de supermercados 7 Eleven o Lawson. Tienen todo lo típico que se encuentra en los supermercados, incluida comida que os pueden calentar, como pollo, pasta, arroz, sushi, gyozas y otros ‘manjares’ que puedes degustar en las sillas y mesas que tienen una gran parte de ellos. Además, estos comercios cuentan con baño, lo que es un punto a favor.

Os daréis cuenta que están por todos lados, prácticamente en cada manzana. Nunca vimos nada igual.

Puestos callejeros, en Tokio

Si vais a Japón obviamente lo ideal es que probéis el sushi, un clásico que está en muchos sitios y a buenos precios, pero también el ramen (la típica sopa de fideos con muchos complementos), los takoyakis (como buñuelos de pulpo, muy típicos de Osaka), el okonomiyaki (como una especie de masa de pizza la japonesa a la que se añaden todo tipo de ingredientes), los yakitoris (la típica brocheta, de diferentes tipos) y todo tipo de pollo. Nosotros acabamos sucumbiendo a todo, casi siempre acompañando las comidas de arroz y sopa de miso, dos fijos de los japoneses.

Noche en el Dōtonbori de Osaka

Lo que al final no probamos por una cuestión económica fue la carne de wagyu de Kobe (se llama así por la región de Kobe), que dicen que es deliciosa, pero excesivamente cara, ya que puede costar sin problemas unos 80 euros (¡los 100 gramos!) en un restaurante. Y ojo porque aunque los japoneses son en general muy honrados, es probable que en algún sitio nos intenten vender como carne de wagyu algo que no lo es (aunque eso no quiere decir que el producto sea malo). Lo mejor es mirar en internet las opiniones de los sitios y desconfiar de aquellos que nos den ese tipo de carne por menos precio del que os hemos indicado. Si es de calidad, os vendrá con un sello de garantía.

Si queréis buena carne, pero sin dejaros un ojo de la cara, podéis acudir a los restaurantes yakiniku, que se llaman así por el método para preparar carne de ternera y cerdo (también pollo) a la parrilla, en fogones que suelen estar en la mesa de los comensales. Nosotros fuimos en Tokio al Omotensando Yakiniku Kintan y la verdad es que nos encantó. Os diríamos cuanto costó, pero fuimos invitados, aunque creemos que fueron como unos 40-50 euros por persona. Eso sí, fue una de las experiencias gastronómicas más chulas del viaje.

Y no os preocupéis porque hay locales de este tipo por la mitad de precio, muchos de ellos en la modalidad de ‘all you can eat’ (todo lo que puedas comer). Un ejemplo es el Jinbocho Meat Center Ueno.

Hora de comer en Torikizoku, en Tokio

Para comer o cenar bien de precio también en Tokio os recomendamos Torikizoku, un clásico de Shibuya, rico y económico, con todo tipo de pollo y carnes, en especial yakitoris. Lo curioso es que está en el sexto piso de un edificio y, aunque hay que esperar, merece la pena. De hecho, nosotros repetimos dos veces y no pagamos en ninguna ocasión más de 15-20 euros al cambio por persona con mucha comida.

Otra alternativa a tener en cuenta y muy económica es la cadena Sekai no Yamachan, presente en muchos sitios, donde comer todo tipo de raciones, siendo su especialidad las alitas de pollo, las originales y kuro tebasaki, aunque para nosotros las primeras son lo mejor. Eso sí, mejor tener bebida al lado porque su punto picante hace que bebamos sin parar.

Kobe Motomachi Doria, en Odaiba

Otro de los lugares que más nos gustó está en Odaiba, en el centro comercial Aqua City; el Kobe Motomachi Doria. No supera los 20-25 euros por persona y lo mejor son sus cazuelas (doria), que los camareros traen a nuestra mesa mientras el plato se sigue haciendo con fuego por debajo. Se trata de una mezcla de arroz con bechamel e ingredientes a elegir. Yo por ejemplo elegí carne con salsa y queso y Carol salmón. El resultado es una de las cosas más ricas que probamos en Japón, aunque según los entendidos incluso hay lugares mejores que al que fuimos. Nosotros disfrutamos un montón.

Otra de las cosas que nos encantó en Tokio (como veis, los primeros días gastamos gran parte de nuestro presupuesto), fue el okonomiyaki, una especie de pizza japonesa que se sirve en planchas del propio restaurante y que pueden hacer los mismos camareros o nosotros, dependiendo del sitio. A la masa, que lleva harina, agua, repollo y huevo se le añade lo que queramos, como verduras, carne o marisco…A mi, sinceramente, no me acabó de gustar, pero a Carol le encantó. Lo probamos en Okonomiyaki Imari Ebisu y sinceramente no recordamos la cantidad que llegamos a pagar, aunque creemos que unos 30 euros.

Tras un gasto considerable en Tokio, en Kioto nos apretamos algo más el bolsillo y tiramos de innumerables sitios de comida rápida y también de 7 Eleven. De hecho, decimos sin pudor que cenamos todas las noches allí porque llegábamos exhaustos de estar todo el día fuera y pillaba muy cerca de nuestro hotel. Probablemente, probamos todas las ensaladas y sándwiches que tenían.

Sí os podemos recomendar allí un par de sitios para comer como el Honke DaiichiAsahi, especializado en ramen, a buen precio, a menos de 10 euros por persona, cerca de la estación central.

Un sitio en el que también disfrutamos fue en el Cafe & Bar Kamogawa, que tiene todo tipo de comida, asiática y no asiática, con pastas, hamburguesas, etc, aunque puede que el hambre que arrastrábamos de todo el día (en el que no comimos hasta las 18 horas) influyese en algo.

Otro de los restaurantes que nos gustó, y barato, este en Hiroshima, fue el Ootoya Hirohisma, en el que comimos una especie de plato combinado al estilo japonés (carne a elegir con arroz y sopa de miso, etc) por 10-15 euros al cambio y en el que estuvimos muy a gusto.

Cuando el hambre aprieta…

Y si os gusta el ramen, que como veis probamos varias veces, para nosotros el mejor lo probamos en el Kinryu Ramen Dotombori de Osaka. Está lleno y hay que esperar tras coger un ticket, pero merece la pena.

También en Osaka, lo ideal es que os aventuréis a probar los buñuelos rellenos de pulpo en uno de los muchos puestos callejeros de la zona, a ver qué os parecen.

En cuánto a experiencias, no podemos olvidar, también en Tokio, el mercado de Toyosu (que sustituyó en 2018 al mítico Tsujiki), donde se desayuna sushi. Toda una experiencia. Y eso que el sushi no es de lo que más nos gusta de la cocina japonesa. Lo ideal es que lleguéis pronto, sobre las 7.30-8-30 horas. El sitio en el que estuvimos, que es el mejor, es Daiwa Sushi. No os arrepentiréis.

Si sois más tradicionales, podéis desayunar también en lugares como St Marc Café, una cadena con buen café y buenos bollos no demasiado cara, de la que hay varias ‘copias’ por toda la ciudad.

Tampoco podemos irnos de Japón sin probar el clásico té matcha y las galletas y diferentes dulces hechos con este té (nosotros os recomendamos las bolitas de té matcha de Mejii Almond que son como conguitos verdes y el Kit Kat de este sabor) y los diferentes tipos de bebidas refrescantes que encontraréis por Japón en máquinas expendedoras.

Y es que, si algo llama la atención en el país es que hay máquinas de bebidas prácticamente en cada esquina. Nosotros nos volvimos adictos a la Fanta de Melón, que el hermano de Carol nos trae de Japón cada vez que puede y que no entendemos que a día de hoy no esté todavía en España. Una pena…Probadla, por favor.

Galletas de las que te enamorarás

Y como no, otro cosa que debéis probar es el clásico dorayaki (el de de Doraemon), un bizcocho de forma redondeada relleno de pasta de judías rojas (es muy dulce), aunque también los encontraréis de otros sabores por todos lados. Todo ello sin olvidar las pastas con formas de animales como las de la foto, que nos volvían locos.

Otro de los puntos a tener en cuenta en los restaurantes es que no hay que dar propina. De hecho, son muchos los que lo ven como un acto de mala educación. Incluso podéis meter en un compromiso a un camarero que pasará un mal rato porque no sabrá como justificar ese dinero ante su jefe. Así que mejor no dar.

Otra cosa curiosa es que la cuenta nunca se paga en la mesa. Se pide y con la bandeja que os traigan, deberéis pagar en la caja. Nunca deis ese dinero en la mano porque no hay contacto dinero. Cualquier intercambio de dinero, mejor en la bandeja.

¿Y en total cuánto gastamos en comer? Haciendo un cálculo aproximado (porque algo se nos pasará seguro) es posible que poco menos de 800 euros, unos 60 euros por día, en los que incluimos todas las bebidas que nos comprábamos en máquinas al día (que os aseguro que eran muchas debido al calor). Eso, con todos los gastos anteriores suma casi 3.800 euros.

Ocio para no parar

Por último, y aunque es algo más objetivo, no os podemos dejar de recomendar que vayáis a los recreativos de la zona de Akihabara, como los de Sega, y que recorráis sus diferentes plantas. De hecho, una de los mayores recuerdos que nos trajimos de Japón fueron las famosas maquinas de pinzas con peluches, figuras, etc, en las que logramos coger un Pikachu, un Doraemon y una mochila de Snoopy, aparte de dos cosas menores (las dos primeros trofeos están en nuestras ‘stories’ de Instagram de Japón).

Intentando conseguir a Squirtle

Y no os vamos a mentir, nos dejamos bastante dinero en ellas. Hay que saber retirarse a tiempo, aunque según el hermano de Carol gastamos mucho menos de la media. Y es que, cogimos a Pikachu a la primera, todo una hazaña que no se volvió a repetir. Doraemon nos costó unas 20 jugadas (a 100 yenes, casi un euro), pero la mochila de Snoopy se elevó hasta las 30, entre otras cosas que intentamos conseguir y ni pudimos. De hecho, si os ven muy desesperados, puede que los empleados de la tienda incluso os ayuden. Eso sí, no os dejéis llevar por la locura. Poneros límites porque de verdad son un vicio.

Si lo que os gustan son los videojuegos, en esa zona tampoco os van a faltar las opciones, pero la mejor de todas para nosotros estaba en la vecina Kawasaki. Desafortunadamente nos hemos enterado hace unos días de que ha cerrado de forma permanente y nos da una pena tremenda. Estamos hablando de Anata No Warehouse, unos recreativos retro de varias plantas que parecían salidos de una película (y que también tenemos en stories de Japón). La sala emulaba la ciudad amurallada de Kowloon, uno de los barrios de Hong Kong, con sus estrechas callejuelas, y hasta los baños eran alucinantes. Fue una de las cosas más chulas que hicimos y no sabemos los motivos del cierre, pero estaremos atentos por si algún día reabre.

Anata No Warehouse, en Kawasaki

Lo que si podréis hacer, y es casi una obligación en Japón, es ir a un karaoke, toda una institución allí. Hay muchísimos y con precios similares. El concepto, como ya sabréis no es igual que la de mayoría de locales de este tipo en España, en los que hay público desconocido. Allí hay cabinas insonorizadas para grupos. Podemos ir con pareja, amigos, familia o compañeros del trabajo. Entre los japoneses es un plan más, como para nosotros ir de cañas y a bailar a un local.

Se paga por medias horas o por horas por persona y la consumición, que hay que hacer, va aparte, aunque hay muchos con barra libre. Además, se puede pedir comida porque siempre hay un teléfono que comunica con la recepción.

Nosotros estuvimos en el Karaoke-Kan Akihabara y fue genial. Nos pudimos disfrazar (abajo me podéis ver sin pudor vestido de caca de WhatsApp) y había muchas canciones conocidas en inglés, que poníamos a través de una tablet conectada con la televisión y que puede que esté en japonés. Lo mejor en ese caso, si no sabemos el idioma, es preguntar antes en recepción si hay canciones en inglés y si pueden poner ese idioma en la tablet. En nuestro caso no tuvimos problema.

Haciendo el ridículo en un karaoke

Los precios oscilan entre los 100-300 yenes (menos de dos euros) por persona por 30 minutos en horarios de apertura o antes de mediodía hasta los 1.000 yenes (menos de diez euros) que pueden llegar a cobrarnos por el mismo tiempo en pleno sábado por la noche.

Lo mejor es comparar porque hay bastantes diferencias y muchas ofertas. Incluso hay personas que incluso duermen unas horas cuando pierden el tren o similar en un karaoke porque les sale más barato que una habitación de hotel.

El otro lugar en el que enloquecimos en las mega tiendas de Don Quijote (sí, se llama así), que distinguiréis por su famoso pingüino en la fachada, que está presente allá por donde quiera que vayáis. No os costará encontrar uno, sobre todo en Tokio, donde hay más de veinte. Es de hecho, para nosotros, una visita obligatoria.

¿Y qué es Don Quijote? En pocas palabras, es como un bazar gigantesco con estrechos pasillos y varios pisos en los que hay de todo: desde televisiones hasta extraños ‘gadgets’, pasando por camisetas, ropa interior, comida, imanes, tazas, cosméticos, disfraces…En definitiva, es una locura porque además todos los productos están colocados con un orden que parece (aunque no lo sea) bastante aleatorio. Y esa locura, os lo aseguramos, se traslada a vuestra mente; querréis salir de allí con algo. Y la realidad es que el sitio ideal para comprar los típicos regalitos a la familia y amigos.

Presupuesto final

¿Cuánto gastamos al final entonces? Ya os hemos dicho que entre vuelos, alojamiento, desplazamiento y comida, el gasto se ha elevado hasta los 3.800 euros. A esto habría que sumarle los caprichos que queráis comprar, los regalos a la familia y demás, que en nuestro caso sí hizo que superase, por poco, los 4.000 euros, 2.000 por persona. 

Esperamos que al menos os sirva como referencia, aunque, claro está, es más que posible hacer que el viaje salga por menos ahorrando en pequeños detalles, sobre todo en lo que se refiere al alojamiento y la comida, ya que los vuelos tienen un precio más o menos fijo (salvo que se hagan muchas escalas) y el JR Pass es imprescindible.

Y una última cosa, que se nos olvidaba. En muchos sitios de Japón entienden el inglés, lo más básico (y muy básico) al menos, pero en otros no tienen directamente ni idea, así que utilizar las señas y el ingenio con educación es la mejor opción. Os dejamos de todas formas en los enlaces una guía básica de Matcha-JP con 100 expresiones básicas para cuando vayáis.

Esperamos que esta guía os haya servido un poco de ayuda. Nos conformamos con que lo haya hecho mínimamente. En próximas publicaciones hablaremos de las diferentes zonas que recorrimos para que tengáis una visión aún más concreta.

¡Gracias por leernos una vez más!

Enlaces de interés: 

-¿Merece La Pena El JR Pass Para Desplazarse En Tren Por Japón?

-Comprar Japan Rail Pass

-Comprar tarjeta SIM con un pequeño descuento de Viaje al Sol (código viajealsol)

-N26 con 15 euros de regalo (código arturoc5087)

-Cien frases para memorizar antes de ir a Japón

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general