Curiosidades

Las supersticiones matrimoniales (por si te casas o vas a una boda este año)

Ya hemos entrado de lleno en el mes de abril y dentro de muy poco se abrirá la ‘temporada de bodas’. Estamos seguros de que alguno de vosotros tiene alguna boda este año, ¿verdad? De hecho, puede que seas tú el que te cases dentro de muy poco. En ese caso, ¡enhorabuena!

En esta web estamos acostumbrados a hablar de viajes y escapadas, pero también nos gusta hablar de cosas curiosas. No en vano, las bodas también están relacionadas con la temática viajera (desplazamiento de los invitados, aprovechamiento del viaje para ver una ciudad, luna de miel…)

Os hemos contado todo este ‘rollo’ porque tuvimos una conversación el otro día sobre el tema de tirar arroz a la salida de la iglesia y, claro, hablamos de la supersticiones que rodean al día ‘D’, que será (o no) el más importante de vuestra vida.

El caso es que son muchas las supersticiones que han ido aparejadas desde la antigüedad la celebración del matrimonio. Unas se han olvidado, mientras que otras han pasado a formar parte de nuestra tradición. Lamentablemente está cayendo en el olvido el significado que se da a la mayoría de éstas y al final uno no sabe porque hace lo que hace. Lo hace y ya está.

Ruidos y arroz

La mayoría de gente desconoce por ejemplo que la acción de ‘realizar fuertes ruidos’ (ahora nos explicamos) el día de la boda tiene como misión alejar a los malos espíritus. En China por ejemplo se hacen explotar bombas de estruendo mientras que en España, más concretamente en Valencia, es muy común tirar una traca.

Por otro lado, el tirar granos de arroz al finalizar la ceremonia simboliza la descendencia, así que si quieres tener hijos…Y los pétalos que los pajes echan al aire abriéndole camino a la novia simbolizan un dulce y pleno futuro.

¡Y ojo al novio! Que alguien le revise la corbata, porque si la lleva torcida significa que será infiel.

La lluvia y los huevos

Hoy en día sabemos que las supersticiones matrimoniales no son más que un mero presagio sobre determinados acontecimientos, pero antiguamente la presencia de lluvia el día de boda era el reflejo de un futuro de desgracias para la nueva familia. Y se lo tomaban muy en serio.

Se creía por ejemplo que si la lluvia hacía aparición, la novia se pasaría llorando el resto de su vida (literalmente). En los mejores casos los vaticinios que recaían sobre la mujer es que sería una vaga o que tendría infinidad de hijos que apenas le dejarían tiempo para disfrutar de la vida. Una tragedia, vamos.

Y es que la lluvia siempre es un tema de preocupación para los novios. ¿Quién quiere que el día de su boda esté pasado por agua?

En España, para combatir al mal tiempo, existe la tradición de que la novia haga una ofrenda muy particular. Unos 15 días antes del enlace,  tiene que llevar una docena de huevos a las religiosas de la orden de clarisas más cercana. ¿Y para qué? Se supone que para que las religiosas pidan expresamente a Santa Clara que haga buen tiempo y la Santa lo conceda.

La costumbre de que el alimento elegido como ofrenda sean huevos se puede entender desde el punto de vista de que antiguamente se creía (de forma errónea) que estos monasterios vivían de hacer pasteles cuyo ingrediente principal eran los huevos.

Actualmente se ha popularizado esta tradición hasta el punto en el que incluso acuden los dos contrayentes al monasterio para hacer la ofrenda y es rara la vez que lleven solo una docena de huevos para la patrona del buen tiempo. Eso sí, en la mayoría de los casos son la novia y sus amigas (o solo las amigas) la que llevan los huevos.

Incluso haciendo uso de las nuevas tecnologías, hay monasterios que vía telefónica o vía internet permiten la anotación de la fecha y la hora de la celebración para rezar y que no llueva en la boda.

Se ha revitalizado tanto esta costumbre que se ha extendido para cualquier festejo, celebración, viaje, etc. Es el caso de Valencia en la semana de Fallas. Son en este caso las falleras las que acuden desesperadas con docenas de huevos como único recurso disponible para pedir a la orden de clarisas que se encomienden a Santa Clara para que su reinado no acabe pasado por agua.

Huevos, pero sin pasarse

Por su parte, los conventos piden no caer en el simplismo de llenar sus dependencias de huevos. Aseguran que nada de lo que se entrega se echa a perder, pero entre otras cosas apuntan al problema ético que conlleva la superstición (unos creen que los huevos tienen que ser pintados de color, otros creen que tienen que ser sólo 13, etc.).

En resumidas cuentas, las religiosas rezarán igualmente, pero puestos a dar una ofrenda, en los tiempos que corren donde la superstición no está a la orden del día, de algo más que de huevos como el hombre, ¿no?

Y si no, siempre nos quedará consultar el tiempo varias semanas, días y horas antes de la boda, actualizando todo el rato la previsión en la ‘app’ de nuestro teléfono móvil.

Arturo Carretero
Trabajando para Republica.com y dedicando parte de mi tiempo libre a Viajealsol.com. Amante de los viajes, los deportes y el ocio en general